Santiago de Cali, Mayo 11 de 2.007

 

Hemos continuado avanzando en el análisis de la situación actual, cada vez más dramática y preocupante, del medico colombiano y su poca capacidad de respuesta, situación que al parecer,  todavía es susceptible de empeorar.

 

Todavía no encontramos un sitio de apoyo para colocar un pie e impulsarnos para tratar de salir del inmenso bache sin fondo donde seguimos cayendo sin la esperanza cercana de tocar fondo e iniciar nuestra recuperación colectiva y la de nuestra profesión y, por ende, la de la salud del país.

 

Solo se reciben mensajes expresando acuerdo con nuestros planteamientos  pero pocas  respuestas proactivas, no se escuchan  actitudes o propuestas de mecanismos de lucha, de cuales son las expectativas de cada uno, de plantear posibles soluciones.

 

Todo esto nos ha hecho pensar si no somos nosotros los equivocados, si estamos defendiendo unos planteamientos basados en un pasado tan diferente al presente, que aprendimos desde nuestros primeros años en el hogar, en nuestro paso por el colegio o por las aulas universitarias dentro de un modelo educativo que parece que estuviera obsoleto, sobre valores, modelos de comportamiento, ideales o proyectos de vida, es decir sobre paradigmas que ya posiblemente no existen o ya no se usan como  la rectitud, la integridad personal, el respeto a la palabra empeñada, la solidaridad, etc.

 

No pretendemos hacer juicios de valor, solo queremos plantear unos conceptos que nos preocupan en este momento e igualmente anotar varios  interrogantes que no encuentran respuestas y que, obviamente, nos llenan de zozobra y de angustia:

 

-          ¿Por qué cada vez más es mayor el número de médicos investigados, acusados o detenidos por autoridades judiciales no solo por problemas civiles sino penales, sindicados hasta de  conformar  bandas      delictivas    para    falsificar  documentos  públicos,  engañar   y ejecutar   actos punibles  en terceros  países?

-          ¿Por qué se ha convertido el medico, para el sistema financiero, en el cliente de más alto riesgo para adjudicar prestamos o brindar sus servicios?

-          ¿Por qué se encuentran cada vez más colegas con patologías psicosociales padeciendo problemas depresivos, neurosis e incluso llegando al suicidio o con sus hogares deshechos?

-          ¿Por qué son en su mayoría médicos quienes olvidando su juramento  de respeto a la ética y a la vida, tienen una alta participación como autores del constreñimiento al ejercicio medico, en la instalación de barreras para dificultar el acceso al sistema de salud a las personas más pobres y vulnerables, en perpetuar la falta de oportunidad y la inequidad social a cambio de mezquinas ganancias, como funcionarios al servicio de los comerciantes del dolor?

-          ¿Por qué se han convertido algunas disciplinas medicas en negocios exclusivos con promoción comercial en ferias y shows con  publicación de fotografías del “antes y el después” sin ningún respeto por el paciente y su intimidad?

-          ¿Por qué se abusa del paciente en IPSs que, basadas en un  pseudo rigorismo científico, aplican normas para imponer procedimientos diagnósticos o terapéuticos exagerados, obviamente, costosos?

-          ¿Por qué se abusa del trabajador medico por parte de las EPSs, IPSs, ESEs que, para mayor tristeza nuestra, son dirigidas por colegas médicos, con contratos leoninos, remuneraciones bajas, horarios de trabajo recargados y responsabilidad  legal total por las fallas en tratamientos que la mayoría de veces son causados por problemas administrativos de las mismas entidades? o lo que es peor, ¿por qué hay médicos que participan con plena conciencia en propiciar y cohonestar la intermediación  en el ejercicio de nuestra profesión incluyendo las ilegales “cooperativas asociativas de trabajo”?

-          ¿Por qué los médicos hemos venido aceptando poco a poco el progresivo deterioro de nuestra calidad de vida profesional, familiar y personal?

-          ¿Por qué los médicos no nos pronunciamos?

-          ¿Por qué los médicos no protestamos?

-          ¿Ya no hay nada que hacer, ya la suerte está echada, ya no tenemos derecho ni “al pataleo”?

 

Ha completado en 30 meses este movimiento de Unidad Medica,   la publicación de 26 Boletines  en los que se han hecho  planteamientos  sobre el estado de la Medicina como profesión, del estado del ejercicio médico, de la situación  individual, familiar y profesional del médico como ser humano y sobre posibles soluciones incluyendo las características modernas del concepto de liderazgo en las que no se habla tanto de líderes sino de “ejercer el liderazgo”, basadas en 3 etapas básicas que son:

 

1.       La comunicación la cual hemos cumplido y con la que se ha buscado llamar la atención del colectivo medico sobre la crisis actual y sus posibles soluciones sin tratar de dar ordenes o establecer normas, para tratar de llegar a consensos fuera de toda imposición.

2.       La motivación a todos nuestros colegas para que, con suficientes elementos de juicio y basados en una escala de valores, entiendan la importancia de aportar cada uno para alcanzar unos objetivos que beneficien a todos, a la vez que hagamos algo por ayudar en la solución de la grave situación de salud de nuestro país con lo que se llama motivación autentica.

3.       El trabajo en equipo pues es la única manera de lograr  la sinergia y el desarrollo de todo el potencial que tenemos como individuos, como grupo y conformando una organización exitosa.

 

El desarrollo de estas tres etapas debe dar como resultado que cada colega incremente su propio potencial, su autonomía, su compromiso, teniendo confianza en que los demás actúan  en la misma forma y que haya respeto mutuo entre todos los integrantes del colectivo, para llegar a conformar un equipo de trabajo con unos objetivos claros, una visión holística e integral,  que tenga como propósito fundamental, resultados individuales y colectivos y beneficios compartidos que integren los de carácter individual con los generales del gremio medico y con los sociales de todos nuestros compatriotas.

 

Consecuentes con estos planteamientos hemos decidido hacer una pausa en el camino que hemos recorrido en la continuidad de estos boletines, será una pausa temporal o definitiva de acuerdo a lo que el gremio quiera, no vamos a arriar nuestras banderas, solo pretendemos darnos todos un espacio para el análisis y la reflexión, para escuchar a nuestros colegas y replantear los mecanismos de lucha poniendo en practica, entre todos,   las nuevas tendencias del liderazgo anotadas y buscar lo que se ha planteado desde 2.004: el “poder médico”.

Solamente queremos dejar  claramente establecida nuestra meta, enunciada desde el primer día, para modificar dos paradigmas, con lo cual se debe desprender, por añadidura, todo lo demás: 

 

1.       El cambio del modelo de la Salud en nuestro país usando el argumento propuesto por la Federación Medica Colombiana con el fin de  devolverle a todos los colombianos el DERECHO FUNDAMENTAL a la Salud mediante un Acto legislativo de iniciativa popular y parlamentaria que reforme los Artículos 48 y 49 de la Constitución Nacional de 1.991.

2.       La dispersión eterna desde el punto de vista organizativo de los profesionales médicos y en general de los trabajadores de la Salud para que, trabajando en equipo podamos todos reivindicar nuestras profesiones, su ejercicio  diario y nuestras condiciones personales y  familiares.

 

Cualquier comentario o aporte que Ud. quiera hacer lo esperamos, con la promesa de que será estudiado con toda atención, analizado por el grupo y presentado a un foro regional donde se haga un debate a fondo de la situación  actual, sus efectos, sus posibles soluciones y que brote desde este Valle del Cauca hacia toda Colombia, un movimiento de renovación, de resurgimiento de nuestra profesión y de la salud de nuestra patria, en otra demostración de que los vallecaucanos pensamos no solo en función de región sino de país, con un gran trabajo en equipo orientado por  directivos médicos que los mismos médicos quieran elegir sin caudillos, sin Mesías, con autonomía individual y motivados por un futuro mejor, en cumplimiento de la tercera etapa básica del ejercicio del nuevo liderazgo.

 

Declaramos una alerta naranja de nuestra Junta de Unidad Medica del Valle del Cauca, la situación es de tal gravedad que estamos obligados a una vigilia permanente para escuchar el clamor de los colegas y con el esfuerzo colectivo y la participación de todos alcancemos pronto los logros individuales, gremiales y sociales que todos queremos y el país necesita.