Santiago de Cali, Octubre 17 de 2.007

 

Podemos anunciar con enorme frustración que el Presidente de la República decidió definitivamente  firmar el Proyecto de Ley 404 (el llamado del Talento Humano en Salud) el pasado 3 de Octubre, Ley que quedó radicada bajo el numero 1164 de 2.007.  No tuvieron éxito los argumentos presentados por un gran movimiento de opinión nacional que incluyó el concepto de la Contraloría General de la Nación, de funcionarios del Ministerio de Hacienda, los Decanos de las Facultades de las Ciencias de la Salud de todo el país y otros actores,  movimiento al cual contribuimos con nuestra permanente oposición, expresada en diferentes boletines, tratando de crear opinión, basada en argumentos que mantuvimos inmodificables y que fueron establecidos desde las primeras reuniones del Movimiento   de Unidad Medica Nacional en Paipa en Septiembre de 2.004 y Chinauta Enero de 2.005 y otras posteriores, como fruto de un compromiso serio, basado en la lealtad únicamente a nuestro gremio y la búsqueda, sin ningún otro interés personal o de grupo, que lograr elevar la autoestima de los médicos desde el punto de vista personal, familiar y profesional, del respeto al ejercicio profesional diario y de mejorar le calidad de la atención en salud para todos los colombianos con equidad, calidad y oportunidad.  

 

Nos llenó de zozobra esa decisión presidencial no solo por lo que pudiese afectar nuestro ejercicio profesional, sino porque es una demostración más de que por un lado, el poder del señor Don Dinero, venga de donde viniere, sigue marcando la pauta en este descuadernado país y puede corromper cualquier conciencia y por el otro, que  los médicos merecemos nuestra situación por la poca capacidad de respuesta para defender las posiciones que hemos venido planteando  de nuestra lucha continua por buscar opciones reales que produzcan, mas temprano que tarde, las modificaciones que se imponen no solo en el Sistema General de Salud y Seguridad Social del país sino en la reglamentación del ejercicio profesional de los trabajadores de la salud, necesaria pero blindada contra el afán de lucro, la desigualdad, el oportunismo o la búsqueda de posiciones de dominio de unos sobre otros o que sea otro motivo para elitizar la profesión.

 

No vamos a llorar sobre la leche derramada, no tenemos espíritu de plañideras, no vamos a buscar victimarios ni victimas, no vamos a hacer juicios de valor; allá cada uno con su conciencia debe analizar si por acción, por indiferencia o por omisión le cabe algún grado de responsabilidad en la oscura etapa que se avecina para todo el sistema de seguridad social y para sus actores, incluidos nosotros los médicos, pero sobretodo para el acceso a la atención en salud para nuestros compatriotas, especialmente para los más necesitados.

 

Las reacciones que ha producido la Ley 1122⁄07, a la que también siempre nos opusimos  y lo sucedido con la nueva Ley, que seguramente va a tener un difícil camino hasta su reglamentación, por vicios de fondo y de forma de los que adolece y que necesariamente tendrá procesos ante las Cortes, nos deben hacer recapacitar sobre lo acontecido hasta ahora, nosotros luchamos armados solo con nuestro movimiento de opinión, pues nuestra única riqueza es la firme voluntad de un grupo de médicos vallecaucanos quienes, a pesar de las circunstancias, buscamos producir resultados que solo beneficien a nuestros colegas y a la salud de nuestros compatriotas.

 

Estos hechos no son más que batallas perdidas para nosotros, pingues ganancias para los que nos controvierten, pero no nos vamos a sentir derrotados en la contienda; consideramos esta situación, por el contrario, como una oportunidad  para buscar de una vez por todas, ya con las experiencias vividas y  con el desenmascaramiento de las personas que antepusieron toda clase de intereses a los legítimos de los médicos y los de la población colombiana de menores recursos,  en un análisis humanista y social de la situación del sistema de salud, tratar de ubicarlo en su estado real hoy y tomando un segundo aire, reforzar nuestros estrategias y medios de lucha para lograr cumplir las metas expresadas, como un compromiso de honor de las Asociaciones Medicas, en la Declaración de Paipa de Septiembre 2.004,  junto con todos los profesionales y trabajadores de la salud y ante el clamor y con participación de las asociaciones de usuarios y las ligas de pacientes

 

Hemos trabajado durante estos últimos tres años con nuestro mayor esfuerzo y dedicación, estamos haciendo una autocrítica para buscar  falencias en nuestra actividad, que nos ha faltado, solo hemos querido hacerlo de la mejor manera reiterando  la necesidad de la toma de conciencia de cada uno en luchar por si mismo, por su familia, por su profesión, por su país con otros, no para otros. Queremos cambiar lo que muchos colegas dicen en tinteaderos y pasillo sin ser propositivos o plantear propuestas o estrategias: “Aquí lo que hace falta son lideres, aquí no tenemos lideres” como si los problemas fueran de otros, como si la solución debiera estar a cargo de los superdotados para el liderazgo que son mas vale, caudillos que solo buscan su gloria, defienden su unanismo y su hipertrofiada personalidad y se olvidan del beneficio colectivo.

 

No estamos buscando ni mucho menos esperando un Líder;  hemos planteado el ejercicio del liderazgo, que busca que nos pongamos de acuerdo en el “ser” para luego entre todos desarrollemos el “que hacer” basados en valores, en principios, buscando principalmente el beneficio común, colegas que estén solo comprometidos con el grupo y su finalidad sea el desarrollo del mismo, mediante el ejemplo de su compromiso con los objetivos y la solución de las necesidades de los integrantes del colectivo, que estén mas preocupados en el ser y en el hacer que en el hablar y el figurar.

 

Seguiremos trabajando en desarrollar las dinámicas y los medios propios del liderazgo: la comunicación autentica, sin cartas marcadas, sin intenciones protervas, despertando la motivación genuina,  demostrando que solo el trabajo en equipo nos puede llevar a mostrar resultados, que generemos gente con principios, con autonomía, con compromiso, con respeto mutuo, dispuesto no a aportar granos de arena sino a realizar todo su potencial y crea en el verdadero trabajo en equipo con respeto mutuo por las ideas de otros, que sea mejor escuchando que ordenando y en pocas palabras que sea fiel al compromiso que debemos asumir.

 

Repetimos que ese es nuestro compromiso, a eso nos hemos dedicado, a eso nos dedicamos y a eso nos dedicaremos, hasta cuando nuestros planteamientos puedan crear un consenso nacional y desde la posición que nuestros colegas y el devenir del movimiento nos coloque: solo como facilitadores.