Santiago de Cali, Abril 10 de 2.007

 

En esta Semana Santa, que se supone todavía es época de reflexión y meditación, hemos encontrado   la frase de Cicerón que sirve de epígrafe a este boletín que nos motivo  a hacer un  alto  en el camino para mirar al interior de nosotros mismos,  buscar la fortaleza y la renovación de nuestros esfuerzos, para continuar la lucha por la supervivencia de nuestra Medicina como profesión, de su ejercicio diario, de nuestra estabilidad laboral, de nuestro futuro y el de nuestras familias, de la seguridad de una remuneración por jubilación, por lo menos digna, al final de nuestra vida productiva y el proceso de atención en salud de nuestros compatriotas.

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Vemos con honda preocupación que todas las acciones que se han  tomado por parte de quienes idearon, planearon, aprobaron, reglamentaron el  Sistema General de Seguridad Social, que han reformado no para bien sino para mal, han producido no solamente el deterioro de la calidad y la oportunidad de la atención en salud, sino la baja de la autoestima a todos los profesionales y los trabajadores de la salud que los ha llevado a bajar la guardia y permitir atropello tras atropello con pretendidas reformas: léase  Ley 1122,  “Ley del talento humano en salud”, liquidación del ISS, etc., que nos pueden conducir progresivamente al exterminio como gremios, al marchitamiento de las organizaciones gremiales y posiblemente de las científicas, para dar el puntillazo final con la firma de un Tratado de Libre Comercio con E.E.U.U.

 

¿Es la respuesta adecuada, “si no podemos vencer al enemigo, unámonos a él” con el ingreso al mercado empresarial, dejando a la deriva al grueso de nuestro  gremio? o ¿ejercer la “lucha continua” en la defensa de miles de colegas que no tienen ni voz ni voto, (Médicos generales, Especialistas jóvenes, y no tan jóvenes, de profesionales y trabajadores de la salud quienes  no pertenecen a ninguna organización o porque sus angustias económicas por los bajos ingresos y sobrecarga laboral no lo permiten o porque no creen en los Directivos de las Entidades gremiales) y por el derecho fundamental a la salud de todos los colombianos?

 

Nosotros creemos con toda firmeza y convencidos cada vez más que nos asiste la razón, en la segunda alternativa que ha sido nuestra bandera y nuestra consigna para el desarrollo de  nuestra profesión, como que es la profesión social por excelencia, y que tenemos la obligación moral y hasta por mecanismo de defensa, conservar su integralidad, su supervivencia en el tiempo, el desarrollo de sus objetivos y su razón de ser: el bienestar de los pacientes, contando eso sí con unas condiciones personales y laborales que permitan el cumplimiento de esos principios irrenunciables.

 

¿Que ha habido errores graves y leves por parte de algunos Directivos nacionales o regionales en el manejo de las Entidades gremiales en general?  Si!!

 

¿Qué a veces los cargos de dirección se han buscado para usufructuar prebendas personales o buscando fines de lucro o de posiciones en otros campos de la vida nacional?  Claro !!!

 

Pero, ¿tienen ellos toda la culpa por su proceder y por la situación? o ¿no nos cabe a cada uno de nosotros una parte de esa culpa por acción o por omisión al no enterarnos o no darnos por enterados o ejercer alguna acción para tratar de remediar esas deplorables situaciones, en su momento? 

 

No pretendemos ser nuevos fariseos dando gracias a Dios “por no ser como los demás hombres”, aceptamos nuestra cuota en la serie de situaciones que han llevado a nuestro gremio a la postración  y la desesperanza sin que ello quiera decir, y queremos dejarlo muy claramente establecido, que hayamos cometido un solo acto de indelicadeza en el manejo financiero o de eludir nuestras responsabilidades en las actividades propias de nuestras asociaciones, pero precisamente para tratar de revertir  esas situaciones, es que hemos querido dar esta batalla por las reivindicaciones personales y profesionales de los médicos y en general por los derechos fundamentales  a la salud y a la vida de nuestros compatriotas.

 

Pretendemos eso sí, ser lideres cambiando paradigmas: ya no aquellos lideres basados en el “hacer” sino los que  enfatizan en el “ser”, del líder que busca no la pseudoparticipación manipulada, vertical, que afecta negativamente el sentido de pertenencia, sino aquel que busca la participación interactiva y flexible que conduce a respetar el poder personal, la autonomía y el ser líder de sí mismo, la única competencia es con él mismo; de los que pensamos en construir con otros y no para otros, los que buscamos el compromiso con los valores, con la solución de los problemas de nuestro gremio y de la salud de los colombianos poniéndonos a trabajar sobre nuestros problemas y nuestras expectativas sin esperar que nadie, ni el azar, nos hagan el trabajo por nosotros siendo activos y prácticos; y se debe pasar del dominio de los intereses al predominio de los valores. Nunca pretenderemos ser caudillos para quienes su mandamiento es “divide y reinarás” y quienes solo buscan su triunfo personal, su gloria; en consecuencia, su  compromiso es consigo mismo, su finalidad es dominar; tiene manías de grandeza a las que siguen las de persecución, solo acepta el unanismo: “el que no está conmigo está contra mi” y aparenta buscar el beneficio del grupo o de la comunidad mientras pone cimientos a su poder dominante; en él lo personal se hipertrofia y lo colectivo se atrofia.

 

Es por todo esto que la frase de Cicerón cobra tanta importancia en este momento, la aprovechamos para hacer nuevamente un llamado a la reflexión, a analizar nuestra situación profesional, familiar y personal, a evaluar lo que cada uno ha hecho hasta ahora al respecto o si solo nos hemos quedado en la queja, la critica en tinteaderos y pasillos sin aportar ideas, sin ser proactivos.

 

¿Nos hemos preguntado alguna vez, solos con nuestra conciencia, en nuestra intimidad individual cuando llega el momento del descanso, en la noche o cuando lo permita la contratación de las EPS o las angustias  económicas, sobre nuestra situación personal pero no para lamentarnos sino para analizar las posibilidades que tiene cada uno no de ”aportar granos de arena”  sino brindar su mayor esfuerzo y dedicación por nuestra justa causa?. ¿Preferimos continuar siendo pasivos, creyendo y aceptando tácitamente los mandatos de los que se desempeñan como caudillos? ¿No le ha llegado el momento a cada uno de “hacer algo”? ¿De ser líder de su propia vida futura, de su familia, de su profesión?.

 

¿No cree que es el momento de pertenecer a una cultura que tolera la incertidumbre, asume riesgos, valora y cuida el proceso y aprende del error?

 

Si su análisis le despierta una respuesta  positiva  que sea proactiva, lo esperamos para que se una a nosotros y desarrolle sus ideas con el apoyo de todos, con la certeza de ser escuchado, analizar opciones derivadas de ella y si es necesario desaprender y cambiar paradigmas que creemos inmodificables, dando importancia a los cambios, a la concertación, a nuevas actitudes; en lo único que no cambiaremos es en nuestros objetivos finales y en nuestro compromiso exclusivamente con nuestros colegas y con todos los colombianos. 

 

Si su análisis le da una respuesta negativa solo nos queda, querido colega, desearle felices sueños y que descanse bien.